¡Buenas tardes! Hoy quiero compartir con vosotros otro clásico ya internacional: las cookies de chocolate. Pero no cualquier tipo, sino uno que combina distintos chocolates en su interior, haciendo de ellas unas galletitas tiernas, sabrosas... con las que no puede faltar un fresquito vaso de leche.
¿Cómo surgieron estas pequeñas delicias? En realidad no hay una mente privilegiada detrás de las galletas, sino una especie de accidente culinario: a una reconocida mujer, a la que los postres se le daban de perlas, se le acabó el chocolate que usaba normalmente para hacer unas galletitas de chocolate normales, y se le ocurrió picar una tableta de chocolate y echarla en trocitos, esperando que los mismos se derritiesen y se integrasen en la masa, pero... ¡no! Así surgieron estas delicias: galletitas con trozos enteros de chocolate.
¿Comenzamos?
Para, aproximadamente, 12 galletas:
- 100 gr de azúcar blanco (ó 1 taza).
- 120 gr de azúcar moreno (ó 3/4 de taza).
- 100 gr de mantequilla derretida ( ó 1/2 taza).
- 160 gr de harina de trigo (ó 1 taza y media).
- 1 huevo
- 1 cucharadita de sal.
- 1 cucharadita de esencia de vainilla.
- 1/2 cucharadita de bicarbonato.
- Chips de chocolate negro.
- Media tableta de chocolate con leche o blanco picada.
1. En un bol vamos a echar ambos tipos de azúcar, la pizca de sal y la mantequilla. Mezclaremos hasta obtener una pasta sin grumos, de color caramelo.
2. Añadimos a ese mismo bol el huevo y la vainilla, y volvemos a mezclar. El punto de la masa lo tendremos perfecto cuando, al sacar de la mezcla la varilla y levantarla en el aire, caigan hilitos de la misma.
3. Al mismo bol vamos a añadir la harina y el bicarbonato previamente tamizados. A partir de este punto, vamos a mezclar con una espátula o lengua pastelera, con suavidad y sin hacerlo en exceso (ya sabemos que si no nos quedarían galletitas duras). En este punto, la masa debe ser brillante, no pegajosa: si vemos que no es así y queda un poco pegajosa, podemos añadir un poco más de harina; si al hacerlo sigue quedando viscosa, vamos a meter el bol, bien tapado, a la nevera por unos 20 minutos aproximadamente.
4. Una vez tengamos la masa perfectamente mezclada, vamos a añadir las chispas y trocitos de chocolate.
5. Preparamos una bandeja de horno con papel para hornear: con una cuchara (yo uso una cuchara de las de hacer bolas de helado) vamos a tomar siempre la misma cantidad de masa y colocarla tal cual en la bandeja. Debemos dejar espacio entre las bolitas de galleta, porque durante el horneado van a expandirse y podrían pegarse.
6. Precalentamos el horno a 180ºC. Una vez esté bien caliente, y con calor arriba-abajo, vamos a colocar la bandeja a media altura. Estarán cocinadas en unos 12 a 15 minutos: cuando las saquemos estarán todavía blandas (no debe engañarnos esto, aunque estén blandas, al enfriarse endurecen).
7. Dejar enfriar un poco... si es que somos capaces de resistir el delicioso aroma... y ¡disfrutar!
Espero que podáis hacerlas y comerlas, porque son algo delicioso, y un detalle muy especial para regalar. Con mucho cariño.



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